Juan de la Luz Enríquez y La Editora
Uno de los gobernantes veracruzanos que más se recuerda, entre otras cosas por su labor en bien de la educación y la cultura, es el general Juan de la Luz Enríquez, que estuvo al frente de nuestra entidad del 1 de diciembre de 1884 al 17 de marzo de 1892 fue reelecto por su reconocida labor pero lamentablemente falleció mientras laboraba. Para muchos su obra cumbre, indudablemente, fue la Benemérita Escuela Normal Veracruzana inaugurada el 30 de noviembre de 1886 tras crear en Orizaba -donde anteriormente residían los Poderes del estado- la Academia Normal, que inició realmente la educación normalista moderna en la República. De ésta egresaron los maestros veracruzanos que difundieron la Reforma Educativa Liberal en las escuelas cantonales veracruzanas; y de la Normal Veracruzana quienes continuarían tal obra, pero extendiéndola a casi todo el país. Después, poco antes de que pasaran dos años, el gobernador Enríquez, anhelando fundamentalmente disponer de libros para nuestra educación, estableció -el 16 de septiembre de 1888- la Imprenta del Estado, que hoy es la Editora de Gobierno. “Nos vemos obligados a surtirnos en el extranjero de los más indispensables libros de texto para las escuelas, a veces porque las ediciones nacionales resultan sumamente costosas por su poca demanda, generalmente porque carecemos de obras pedagógicas adecuadas al sistema de enseñanza que se está implantando en estos momentos, y más particularmente porque debemos publicar en breve los trabajos didácticos de nuestra Escuela Normal. Me hicieron notar que hacía gran falta al Gobierno un establecimiento tipográfico, de su exclusiva propiedad, que respondiera a los adelantos de la época y permitiese satisfacer las exigencias del servicio público, sin grandes sacrificios para el erario”. Estas palabras expresan la gran visión de don Juan Enríquez ye que requerían de obras específicas para reforzar la Reforma Educativa Liberal comenzada didácticamente en Veracruz y también para la Escuela Normal Veracruzana que propagó tal Reforma, como ningún otro plantel. Además, hacía falta una imprenta propia y moderna que atendiera “las exigencias del servicio público”. Así fue como surgió la Editora que tenemos hoy en le municipio de Emiliano Zapata. Su aportación a la cultura es inmensa. Salieron de sus prensas millones y millones de libros, algunos de ellos de gran valor histórico; ha alentado a valores jóvenes nuestros en el campo de la literatura, ha dado a conocer la obra de no pocos de los grandes maestros y escritores veracruzanos; editó la primera edición de la famosa obra Lascas de don Salvador Díaz Mirón; ha sido aliado magnífico de épocas artísticas en que Veracruz ha sobresalido en primer plano, como los años del movimiento Estridentista, produciendo escritos y grabados hermosos y de gran valía de Manuel Maples Arce, Leopoldo Méndez, Ramón Alva de la Canal, Germán List Arzubide y Arqueles Vela, entre otros, bajo el apoyo de los gobiernos de don Heriberto Jara y don Adalberto Tejeda. Entre las obras completas impresas por la Editora podemos citar las de don José Mancisidor -que fue primero su regente- y las del maestro don Rafael Ramírez, alma de la Escuela Rural Mexicana. Muchas biografías, especialmente de ilustres veracruzanos. Están las memorias de los gobernadores, algunas de las cuales son verdaderos tratados históricos y geográficos, como la de don Sebastián Camacho, de 1831. Ha publicado el Periódico Oficial o Gaceta Oficial del Gobierno del Estado, la colección de leyes y decretos, tan necesarias en la vida de Veracruz y junto a lo anterior, ha cubierto la mayor parte de las necesidades administrativas, otro de los fines para que fue creada, como ya expresamos. Sí, los veracruzanos reconocemos en el general Enríquez a uno de los más grandes promotores de nuestra cultura.
Hacedora de Libros y Gaceta Oficial
Para volverlo día fácil de recordar, oficialmente seleccionaron el día 16 de septiembre a la inauguración de los Talleres Tipográficos del Gobierno de Veracruz; era el año de 1888, el presidente Porfirio Díaz cumplía su primera reelección en Veracruz y el gobernador Juan de la Luz Enríquez terminaba su mandato. Éste fue un sembrador de futuros espléndidos. En esos talleres habrían de imprimirse libros a la Escuela Normal; niños de la primaria superior aprenderían “composición y prensas”; dieron a la estampa, en el año 1899, la primera edición del Método de Escritura-Lectura, o Método Rébsamen con el cual aprendió a escribir y leer juventud de la República. Señera fecha en el ámbito editorial: 1888, cuando el gobernador Enríquez inauguro la Editora; 1926, dotación de linotipos y máquinas complementarias, por el gobernador Heriberto Jara; 1958, el gobernador Antonio M. Quirasco realizó las construcciones actuales y dotó de modernos equipos; pero, la fecha suprema la inscriben diariamente sus trabajadores para mantener, muy en alto la calidad editorial de esta institución. Díaz Mirón con sus acrisolados poemas publicados en el Siglo Veinte dejó constancia de la importancia de la escritura y por ello de la invaluable labor del tipógrafo: “Fruto de humano amor cumple lo escrito: no se desgaja sin romper un seno y no respira sin lanzar un grito”.
Una historia en blanco y negro
A partir de 1535, año en que México ingresa a los trabajos de la imprenta, “ese maravilloso mecanismo multiplicador de la expresión escrita”, mucha tinta ha corrido plasmando en signos gráficos la historia nacional. Después de difundirse el arte de imprimir por Alemania y demás países europeos, tipógrafos e imprentas alcanzaron prácticamente a todo el mundo; México adquiere la primera que se instala en la “Casa de las Campanas”, ubicada en las calles de Primo Verdad y Moneda de la capital del país, Xalapa contaría con pequeñas imprentas dos siglos después y el 16 de septiembre de 1888 la visionaria determinación del ilustre gobernador del estado de Veracruz, general Juan de la Luz Enríquez hizo posible la fundación de la Imprenta del Gobierno, habilitada desde entonces como una institución que ha tenido siempre la consigna del engrandecimiento de la educación y la difusión de la cultura, con el respaldo lógico a estos espacios de la sociedad. En su origen, el general Enríquez encomendó al reconocido tipógrafo Francisco Alegría, empleado de las oficinas de la Legislatura, la adquisición de un taller, que serviría para elaborar los documentos de las dependencias del gobierno, así como el Periódico Oflcial. El señor Alegría retornó de la Ciudad de México con la tecnología más avanzada hasta el momento, la cual consistía en: El equipo fue ubicado en el antiguo taller de carpintería de la prisión, en la planta baja del Palacio de Gobierno trasladado al poco tiempo a la calle de Zaragoza número 8 por exigencias de espacio, como lo señala la Memoria de Gobierno, fechada el 17 de septiembre de 1888 en la sección de fomento. En aquel entonces la Imprenta de Gobierno comenzó a realizar sus faenas con un regente-administrador, un jefe de prensas y un rayado, tres prensistas, un ayudante-recibidor, dos cajistas remiendistas, diez cajistas paradores de líneas un mozo de aseo y un fogonero. El taller importó la suma de $26,000.00 (veintiséis mil pesos) cantidad que fue pagada aproximadamente en tres años gracias al esfuerzo de sus trabajadores y a las sabias instrucciones del primer regente el señor Francisco Alegría. En sus 117 años esta noble dependencia ha sido testigo de diversos acontecimientos político-sociales como la Revolución de 1910. A principios de 1924, siendo regente el linotipista Basilio Villagómez se organizó la primera “milicia obrera” (trabajadores civiles con entrenamiento militar) sumando voluntarios de Artes Gráficas para defender los talleres y en su caso la ciudad de arremetidas de residuos delahuertistas en su intento de insurrección contra Obregón y Calles; así también, los impresores xalapeños participaron en otras “milicias obreras”, en 1929 para guarecer Xalapa de posibles saqueos y con la idea de integrar la primera comuna obrera socialista, y en 1942 ante la probable agresión fascista del eje Berlín, Roma, Japón, durante la Segunda Guerra Mundial. Entre 1928 y 1932 la presencia del general Adalberto Tejeda en Veracruz originó una lucha tenaz en contra de las firmas petroleras e hizo frente a problemas provenientes del pasado, sugiriendo la explotación del petróleo por parte del Estado.
[...]una prensa cuádruplo en la fábrica C.B, Cottrell e hijos, de Nueva York, una prensa pedal, para pliego común, sistema Gordon, una prensa de pedal para cuarto de pliego, del mismo sistema que la anterior, una cuchilla para cortar papel de la fábrica Geo H. Sanborn Connecticut, una prensa de entretela triple, un cortador de tarjetas, un cortador para plecas de plomo, un cortador para plecas de latón, de R. Hoe y Cía.[...]
El comienzo….
El proyecto que sobre la Imprenta Oficial tuvo el gobernador Juan Enríquez fue claro y preciso: se proponía dotar al gobierno de Veracruz de un establecimiento tipográfico que respondiera a los adelantos de la época y permitiera la edición de libros de texto para las escuelas y obras pedagógicas adecuadas al sistema de enseñanza contemporáneo; además de tener la idea de publicar los trabajos didácticos que emanaran de la Escuela Normal. Asimismo, el desempeño editorial fue una función realizada plenamente en su primera etapa, con ejemplares de obras tan valiosas como Etymologicarum Novum Organum, escrita por José Miguel Macías, eminente polígrafo cubano; Vocabulario Totonaca, de Celestino Patiño; el libro de poesía Lascas, de Salvador Díaz Mirón; los Resúmenes de Sociología y de Economía Social, de Miguel Aparicio Güido. A través de los Talleres Gráficos se hicieron publicaciones relativas a temas sobre Derecho, Historia, Literatura, Arqueología, Matemáticas, Deportes, Gramática, Costumbrismo, Periodismo, Educación y también carteles, revistas y folletos. Todos estos trabajos de principios de siglo se complementan en la década de los años treinta con la publicación de varias novelas editadas durante la regencia de José Mancisidor. A finales de la década de los años cincuenta, ya como Editora del Gobierno, se amplían las perspectivas y, además de las propias actividades, se apoyan los diseños editoriales de la Universidad Veracruzana (en aquel entonces el rector de la casa de estudios era Gonzalo Aguirre Beltrán). Posteriormente fue impresa la obra completa de Rafael Ramírez y de José Mancisidor, y se formó la biblioteca “Heriberto Jara”. Por los talleres de la Editora ha pasado gran número de literatos, artistas, pensadores y periodistas que han colaborado, con su creativa labor, a la difusión cultural y educativa de Veracruz. Esta notable participación, junto con los trabajadores de la institución en las diferentes etapas de la historia de Veracruz ha tenido su correspondencia en la atención de quienes, en su momento, han gobernado la entidad. La modernización de los talleres se debió a los gobernadores Heriberto Jara Corona en 1927 y Antonio M. Quirasco en 1957. Como cada época tiene sus adelantos, cada gobernante incorporó mejoras a la imprenta; su historia registra tres etapas: en la primera, recorre de finales del siglo anterior a principios del presente hasta el primer periodo del gobierno de Adalberto Tejeda (1920-1923), en que se abrigó la idea de establecer una Escuela de Artes Gráficas, consecuente con su elevado propósito de apoyar programas editoriales mediante la superación en conocimientos del personal, para tal fin ya se había adquirido la propiedad del equipo tipográfico que fuera del periódico La Opinión de Veracruz. En el mismo lapso sucede el traslado de los talleres de la imprenta que deja el domicilio de Palacio de Gobierno para instalarse en el recién remozado edificio del ex seminario, en la calle de Clavijero. Aunque no se llevó a cabo la inauguración de la pretendida escuela, posteriormente se abrieron las puertas a muchas generaciones de estudiantes. El gobierno del general Heriberto Jara, a partir de 1924 denominará a la oficina tipográfica, Talleres Gráficos del Estado, su actividad prosigue en sus altos objetivos y mereció la atención de varios gobernantes. Durante el régimen del licenciado Antonio M. Quirasco, comienza la tercera etapa que es además un hito en la técnica utilizada. Desde 1888 hasta 1959 privó la tipografía. Todo el proceso de composición y de impresión usó maquinaria mecánica y automática. Como en otras partes, también aquí había alcanzado expresiones depuradas con rango de arte visual. Pero los cambios tecnológicos en impresión ya se imponían, y así fue necesario asentarse en un edificio más funcional y enriquecer el área tipográfica, por tal motivo se instaló un completo sistema de impresión indirecta, mejor conocido como offset. Los Talleres Gráficos del Estado cambian su denominación por el de Editora del Gobierno de Veracruz. En cada sexenio posterior la Editora ha recibido importantes beneficios.




